Infancia en Petrova, instituto en Sighet, universidad en Cluj-Napoca, y luego los años de trabajo en Bucarest. Cada lugar me cambió un poco.
Cuatro meses en una cocina de Mallorca — trabajo físico, en un idioma que apenas aprendía. Ahí entendí que me las arreglo en cualquier parte, pero también cuánto importa dónde eliges construir.
En 2021 volví a Maramureș. Podía haberme quedado en cualquier punto del camino — no lo hice. Desde aquí hago software, música y entreno, porque las tres no se excluyen: se alimentan entre sí.